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Sobre Premios y Acicates

Aunque la vida siempre me ha deparado continuos – y muchas veces desgastadores desafíos, he tenido también la suerte de recibir muchas compensaciones a lo largo de ella.
Fui así premiado por miles de ciudadanos que al sentirse por mi representados, me llevaron primero a la Cámara de Diputados y luego al Senado de la República durante tres periodos sucesivos. Antes de ello, ya había tenido la responsabilidad de representar a un importante gremio sindical peruano. Y fue allí, en los predios sindicales, donde inicié mi relación con la educación ya que en dicha ocasión sentí vívidamente la necesidad que tenía el trabajador por conocer aspectos medulares de la legislación laboral y de estrategias para la negociación colectiva.
Fundé entonces el Centro de Altos Estudios Sindicales, con el propósito de capacitar a los líderes laborales; y posteriormente, el Centro de Altos Estudios Cooperativos con el fin de educar a los trabajadores en la buena gestión de las empresas autogestionarias.
Ese espontáneo afecto por la educación hizo que me sintiera luego muy cómodo al trabajar con dos educadores y líderes históricos del APRA que fueron mis amigos, mis maestros y mis compañeros. Me refiero a los entrañables Ramiro Priale y Luis Felipe de las Casas, considerados destacados maestros de aula escolar y universitaria, respectivamente.
Mi profunda admiración por el primero me inspiró además a promover entre los gremios sindicales, la Educación por la Concertación, proyecto apoyado por el PNUD y la OIT.
Tras esta fase de político – sindicalista y educador me tocó luego enfocarme exclusivamente en la educación; y al igual que en la política, debí primero ser alumno, para luego ser maestro. Esta vez fue del gran Seymour Papert de quien obtuve mi conocimiento y convencimiento, que deberíamos poner la tecnología al servicio de la educación, para poder hacer la diferencia.
Mi relación con Papert, último discípulo de Piaget y con el Instituto Tecnológico de Massachusetts fue la que me aleccionó a promover una experiencia similar a la Escuela del Futuro que en el Perú tomó el nombre de INFOESCUELA; y tras esta experiencia vinieron réplicas en otras partes del continente a través de la Oficina Para América Latina denominada "Construyendo Conocimiento" que también tuve la suerte de fundar y dirigir.
Soy por lo tanto una persona que piensa que el único camino liberador de los individuos es la educación; y es ésta la razón por la que siento un gran honor haber sido incluido entre los peruanos merecedores de las Palmas Magisteriales; premiación que además de ser una "recompensa honorífica", tal como la denomina su ley de creación, es sobretodo un acicate para continuar aportando a la construcción de una mejor educación para el país.
